Qué es la asertividad y cómo desarrollarla
Guida Timoner Rosal · Psicóloga General Sanitaria · Núm. Col. B-03264

La asertividad es la capacidad de expresar lo que necesitas de forma directa y respetuosa, sin anularte ni pasar por encima de los demás.
Si hay algo que muchas personas traen a consulta, sin nombrarlo así al principio, es la dificultad para decir que no, para pedir lo que necesitan o para sostener una opinión diferente sin que eso se convierta en un problema. Eso, en gran medida, tiene que ver con la asertividad.
La asertividad es la habilidad de comunicar lo que piensas, sientes y necesitas de forma directa y respetuosa, sin anularte ni pasar por encima de los demás. No es un rasgo de personalidad que se tiene o no se tiene: es algo que se aprende. Y que, cuando se trabaja, cambia mucho la forma en que uno se relaciona consigo mismo y con los demás.
¿Qué es la asertividad?
El término fue popularizado por los psicólogos Robert Alberti y Michael Emmons en 1970, en su obra Your Perfect Right. Desde entonces, el entrenamiento en asertividad se ha consolidado como una de las herramientas más utilizadas en psicología para trabajar la comunicación y las habilidades sociales.
La asertividad es la capacidad de expresar pensamientos, sentimientos y necesidades propios de forma directa y respetuosa, sin pasividad ni agresividad, reconociendo al mismo tiempo los derechos y las necesidades de las personas del entorno.
Pasividad, agresividad y asertividad
Cuando hablamos de cómo nos comunicamos, suelen aparecer tres estilos básicos:
- Pasividad: callas lo que necesitas, cedes sistemáticamente y antepones siempre a los demás. A corto plazo evitas el conflicto; con el tiempo acumulas frustración y sensación de no ser tenido/a en cuenta.
- Agresividad: expresas lo que necesitas, pero sin espacio para el otro, de forma impositiva. Genera tensión y distancia.
- Asertividad: dices lo que necesitas y escuchas al otro, buscando un entendimiento que respete a ambas partes.
La asertividad no garantiza que siempre obtengas lo que quieres. Sí te permite comunicarte desde la honestidad y quedarte con la sensación de haber actuado desde un lugar tuyo.
Señales de que te cuesta ser asertivo/a
No siempre es fácil identificarlo. Algunas señales habituales:
- Dices que sí cuando quieres decir que no, y luego te arrepientes.
- Evitas conversaciones difíciles aunque sepas que son necesarias.
- Te vas de situaciones sintiéndote mal por no haber dicho nada.
- A veces llegas a la explosión después de mucho aguantar.
- Sientes que tus necesidades siempre quedan en segundo plano.
- Tienes miedo de molestar, de que te juzguen o de que la relación se rompa.
Si te reconoces en varios de estos puntos, no significa que algo esté mal en ti. Significa que llevas un tiempo comunicándote desde un lugar que no te está haciendo bien.
Por qué nos cuesta decir lo que necesitamos
Las dificultades con la asertividad rara vez son una cuestión de carácter. Suelen tener raíces más profundas.
Si creciste en un entorno donde expresar necesidades se vivía como conflicto, donde aprendiste que no dar problemas era lo correcto, o donde tus opiniones no solían ser bienvenidas, probablemente hayas aprendido a callar como forma de sentirte seguro/a. También influyen el contexto cultural y la autoestima: cuando uno no cree del todo que lo que siente merece espacio, le cuesta mucho reclamarlo.
La dificultad para ser asertivo/a aparece además frecuentemente ligada a la ansiedad social: el miedo a ser juzgado/a, a las consecuencias del conflicto o a perder la aprobación del otro. Un ensayo clínico aleatorizado publicado en 2024 en el Journal of Education and Health Promotion encontró que el entrenamiento en asertividad reducía significativamente los niveles de ansiedad de sus participantes (tamaño de efecto d = 0,30).
Cómo empezar a ser más asertivo/a (sin forzarte)
La asertividad se construye en lo cotidiano, paso a paso. Algunas cosas que pueden ayudar:
- Identifica tus necesidades antes de hablar. Muchas veces no las expresamos porque ni siquiera nos las hemos preguntado.
- Empieza por situaciones de bajo riesgo. No hace falta empezar por la conversación más difícil. Practicar en pequeño funciona.
- Usa frases en primera persona. «Me siento...» o «Necesito...» reducen la defensividad del otro y te sitúan en tu propio terreno.
- Acepta que el otro puede no estar de acuerdo. La asertividad no te asegura validación; sí te asegura honestidad.
- Date tiempo. Cambiar una forma de comunicarse que llevas años practicando no ocurre de un día para otro.
Asertividad y autoestima: la conexión que no siempre vemos
Asertividad y autoestima se retroalimentan. Cuando la imagen que uno tiene de sí mismo es frágil, le cuesta creer que lo que necesita tiene derecho a ocupar espacio. Eso lleva a ceder y callar, lo que a su vez refuerza la creencia de que las propias necesidades no importan.
Al revés también funciona: cada vez que te atreves a decir lo que necesitas y te mantienes, esa experiencia te devuelve algo. Te dice: puedo. Y eso importa.
Por eso el trabajo con la asertividad en terapia pocas veces se limita a técnicas de comunicación. Suele ir acompañado de un trabajo más profundo sobre la relación que uno tiene consigo mismo.
La mirada de Alenar
En Alenar no trabajamos la asertividad como un protocolo. La vemos como parte del proceso de conocerse mejor y de relacionarse con el mundo desde un lugar más genuino. Cada persona llega con su historia, y el trabajo va adaptando herramientas y ritmos a lo que cada una necesita en ese momento.
Si sientes que te cuesta decir lo que necesitas, o simplemente tienes ganas de trabajarlo, en Alenar podemos acompañarte. Puedes conocer nuestro servicio de psicoterapia para adultos o contactar directamente con nosotras. Sin prisas.
Preguntas frecuentes
¿Asertividad es lo mismo que ser agresivo/a?
No. La asertividad expresa las propias necesidades sin pasar por encima del otro; la agresividad lo hace a costa de los demás. Son estilos opuestos.
¿Se puede aprender a ser asertivo/a o es algo innato?
Se aprende. La asertividad es una habilidad, no un rasgo de personalidad fijo. Con práctica, y cuando hace falta con apoyo terapéutico, se puede desarrollar.
¿La falta de asertividad tiene que ver con la autoestima?
Muchas veces sí. Creer que las propias necesidades no son tan válidas como las de los demás dificulta la comunicación asertiva. Por eso en terapia suelen trabajarse juntas.
¿Qué diferencia hay entre asertividad y habilidades sociales?
Las habilidades sociales son un conjunto más amplio de capacidades para relacionarse. La asertividad es una de ellas, centrada en la comunicación de las propias necesidades y opiniones.
¿Cuándo la dificultad para ser asertivo/a necesita apoyo profesional?
Cuando está generando malestar significativo: relaciones que se resienten, ansiedad anticipatoria ante conversaciones cotidianas, o ciclos de explosión y culpa. La terapia puede ayudar a explorar qué hay detrás y trabajarlo con calma.