Qué es el EMDR y cómo se usa en terapia
Guida Timoner Rosal · Psicóloga General Sanitaria · Núm. Col. B-03264

El EMDR es una técnica de psicoterapia con respaldo científico para trabajar recuerdos traumáticos. Descubre en qué consiste y cómo se aplica en sesión.
Seguramente llegaste a este artículo porque alguien te habló del EMDR: tu psicóloga te lo propuso, o lo escuchaste mencionar a raíz de un trauma. El EMDR es una de las herramientas de psicoterapia con más respaldo científico para trabajar recuerdos que siguen doliendo, aunque hayan pasado años. Te contamos en qué consiste, cómo se aplica en sesión y qué dice la investigación, para que puedas hacerte una idea antes de decidir si te interesa explorarlo.
Es habitual llegar con dudas: si hay que revivir lo que pasó con todo detalle, si de verdad sirve mover los ojos de un lado a otro, si es algo extraño o poco serio. Vamos por partes.
¿Qué es el EMDR?
El EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares) es una técnica de psicoterapia que ayuda a reprocesar recuerdos que quedaron atascados mediante estimulación bilateral, casi siempre movimientos oculares guiados, y reduce la carga emocional del recuerdo sin obligar a relatar el suceso con detalle.
La psicóloga estadounidense Francine Shapiro descubrió el efecto casi por casualidad, en 1987, mientras paseaba por un parque: notó que mover los ojos de lado a lado reducía la intensidad de unos pensamientos que la inquietaban. Dos años después publicó el primer estudio controlado con veintidós personas que arrastraban recuerdos traumáticos (abusos, agresiones, experiencias de guerra) y encontró mejoras notables que se mantenían tres meses después. En 1990 cambió el nombre de la técnica: de “desensibilización por movimientos oculares” pasó a llamarse EMDR, añadiendo la R de reprocesamiento, porque el objetivo no era solo calmar la ansiedad, sino que el cerebro terminara de procesar la experiencia.
¿Para qué se usa? Trauma y algo más
El uso más estudiado del EMDR es el trastorno de estrés postraumático (TEPT). La Organización Mundial de la Salud lo incluye, junto con la terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma, entre los tratamientos recomendados para el TEPT en adultos, niños y adolescentes, siempre que lo aplique una profesional formada y supervisada.
Pero el trauma no siempre tiene forma de catástrofe. También se recurre al EMDR con recuerdos de acoso, pérdidas complicadas, accidentes o experiencias de la infancia que dejaron una marca. Lo que decide si el EMDR puede ayudar tiene menos que ver con la gravedad objetiva de lo vivido y más con si ese recuerdo sigue activando malestar en el presente.
Cómo es, a grandes rasgos, una sesión de EMDR
Antes de tocar ningún recuerdo difícil hay una fase de preparación: la psicóloga conoce tu historia, valora si el EMDR encaja contigo en ese momento y te explica el proceso para que sepas qué esperar.
Cuando empieza el trabajo con un recuerdo concreto, se identifica la imagen que mejor lo representa, la creencia negativa asociada (“no valgo”, “no estoy a salvo”) y cómo se siente en el cuerpo. Mientras mantienes ese recuerdo en mente, la psicóloga guía una estimulación bilateral, normalmente con movimientos oculares, aunque también se usan sonidos o golpecitos alternos, en tandas breves. Entre tanda y tanda se comprueba qué ha cambiado: a menudo la carga emocional baja de forma progresiva, aunque no se haya narrado el recuerdo palabra por palabra. La sesión termina con un cierre que devuelve la calma, y en las siguientes se revisa cómo ha quedado el recuerdo.
¿Qué dice la evidencia científica?
Un metaanálisis de 26 ensayos clínicos aleatorizados encontró que el EMDR reduce de forma significativa los síntomas de TEPT, además de la ansiedad y la depresión asociadas. Es una de las razones por las que organismos como la OMS lo recomiendan junto a otras terapias con apoyo empírico para el trauma.
Como toda intervención psicológica, su eficacia varía según la persona, la complejidad del trauma y la relación con quien acompaña el proceso. Por eso en Alenar el EMDR se valora caso por caso, según lo que necesita cada persona en su propio proceso.
El EMDR dentro de un proceso integrador
En Alenar trabajamos desde un enfoque integrador: combinamos herramientas de distintos modelos, EMDR, terapia cognitivo-conductual, IFS, terapia sistémica, mindfulness, según la persona que tenemos delante, su historia y su momento. El EMDR puede ser muy útil para ciertos recuerdos, y en otros procesos aporta más trabajar el cuerpo, los vínculos actuales o la relación con uno mismo. La herramienta se elige contigo, nunca al revés.
Si te reconoces en algo de lo que has leído y sientes que hay recuerdos que todavía pesan, en Alenar podemos acompañarte a valorar qué herramientas encajan contigo, el EMDR o cualquier otra. Puedes conocer cómo trabajamos la psicoterapia de adultos o escribirnos directamente a través del formulario de contacto.
Preguntas frecuentes
¿El EMDR es una forma de hipnosis?
Aunque a veces se confunden, son procesos distintos: en el EMDR permaneces despierta, consciente y con control sobre lo que compartes en todo momento, sin inducción de ningún estado alterado de conciencia.
¿Cuántas sesiones de EMDR hacen falta?
Depende de la persona y de la complejidad del recuerdo. Un suceso puntual puede resolverse en pocas sesiones; una historia de trauma acumulado a lo largo de los años suele necesitar un proceso más largo.
¿El EMDR sirve solo para traumas muy graves?
Se puede trabajar con experiencias muy diversas, desde grandes traumas hasta recuerdos aparentemente pequeños que, sin embargo, siguen generando malestar hoy.
¿Se puede combinar el EMDR con otras herramientas terapéuticas?
Sí, de hecho es habitual. En un proceso integrador, el EMDR convive con otras técnicas según lo que necesite cada fase del trabajo.
¿Es una terapia dolorosa o que revive el malestar sin sentido?
El ritmo lo marca la persona: la psicóloga guía el proceso con pausas, sin exigir relatar el suceso una y otra vez con todo detalle, y puede detenerse en cualquier momento.