
Psicoterapia infantojuvenil
Psicoterapia infantojuvenil
Durante la infancia y la adolescencia, los niños y jóvenes experimentan una gran maduración cerebral y desarrollo de habilidades emocionales y sociales. Sin embargo, también hay muchas situaciones cotidianas que pueden resultar difíciles de gestionar, especialmente porque aún no tienen los recursos necesarios para hacerles frente. Por eso, en la terapia infantojuvenil adaptamos las técnicas y metodologías de forma personalizada para cada paciente, utilizando juegos y otras técnicas no verbales que favorecen un entorno terapéutico cómodo y respetuoso con los tiempos y ritmos de los niños y adolescentes. Nuestro objetivo es que los terapeutas sean una ayuda a corto plazo en la vida de los pacientes, por eso involucramos a los padres y familiares en el proceso terapéutico. Para los niños, los padres son el mundo y por eso es desde su mundo que trabajamos para lograr resultados efectivos. Cuando los padres colaboran activamente, el proceso de mejora es más rápido y los resultados se mantienen en el tiempo. Además, los padres también aprenden las herramientas y habilidades necesarias para seguir acompañando a sus hijos una vez finalice el tratamiento terapéutico.
¿Cómo trabajamos?
En primer lugar, realizamos una primera sesión con la familia. Es muy importante que en esta sesión puedan asistir los familiares directos y de referencia del niño o la niña para que podamos conocernos y escucharos. Este día la idea es que vengáis vosotros solos, para poder hablar con total libertad del motivo de consulta, las dificultades que se observan y las dinámicas familiares. En esta sesión enfocamos juntos el plan de trabajo y hacemos las propuestas de intervención. El <>número de sesiones siempre dependerá del caso en concreto, es decir, de las necesidades y características de cada persona.
Las siguientes sesiones, generalmente, van destinadas a conocer al niño/a o adolescente y realizar una evaluación inicial de las necesidades terapéuticas. En algunos casos puede ser necesario realizar previamente un trabajo a nivel familiar para poder enfocar de manera más correcta la intervención, siempre con el objetivo final de mejorar las dinámicas familiares y, por tanto, el bienestar del paciente.
Tendremos una nueva sesión familiar para exponer lo que hemos observado y plantear lo que consideramos importante trabajar.
Iniciamos la intervención de acuerdo con los objetivos que hemos planteado todos juntos en las sesiones anteriores. Es muy importante que en este punto entendáis que cuando trabajamos con niños/as y adolescentes, es imprescindible trabajar también a nivel familiar. Por lo tanto, es muy probable que las sesiones con el niño/a o adolescente se vayan combinando con sesiones familiares.
Una vez se van alcanzando los objetivos terapéuticos, se valorará iniciar la fase de seguimiento para asegurarnos de que estas metas están bien integradas y son estables en el tiempo. En caso de que así sea, planificaremos con los miembros de la familia el alta terapéutica para poder trabajar las necesidades que puedan surgir a raíz del final de la terapia.
¿Qué trabajamos?
A lo largo de las etapas de infancia y adolescencia, es frecuente vivir situaciones que a veces no son fáciles de gestionar. Puede haber involucrados una gran cantidad de motivos y factores a tener en cuenta, pero que muchas veces requieren el apoyo de un profesional para poder seguir adelante y al mismo tiempo cuidar el bienestar de todos los miembros de la familia.
Algunas de las problemáticas más frecuentes que podemos trabajar en sesión son:
Dificultades y conflictos en relaciones sociales y familiares
Dificultades con los límites y las normas
Autoestima y crecimiento personal
Trastornos de conducta y aprendizaje
Dificultades en el ámbito escolar
Gestión de las emociones
Procesos de pérdida y duelo
Acompañamiento en procesos de separación y divorcio
Miedos, fobias y obsesiones
Ansiedades y somatizaciones
Problemáticas en el control de esfínteres
Trastornos de neurodesarrollo (TEA, TDAH...)